Rubén Blades recibe su 78º cumpleaños sobre el escenario de Icónica Santalucía Sevilla Fest
Sevilla. Hay conciertos que terminan con un aplauso y otros que se transforman en un recuerdo compartido. La actuación de Rubén Blades en Icónica Santalucía Sevilla Fest perteneció a esta última categoría. Cuando el recital llegaba a su fin, el artista panameño reveló que, en apenas unos minutos, cumpliría 78 años. Los asistentes miraron el reloj casi al mismo tiempo y, de forma espontánea, la Plaza de España rompió en un emotivo «Cumpleaños Feliz», regalándole una de las ovaciones más cálidas de la noche.
Acompañado por la Roberto Delgado Big Band, integrada por veinte músicos, Blades ofreció un recorrido por las canciones que han definido más de cinco décadas de trayectoria artística. La formación mostró una extraordinaria solidez, con una sección de metales perfectamente ensamblada, una percusión precisa y unos coros que aportaron profundidad a un repertorio interpretado con una calidad sonora sobresaliente.
A sus 78 años, el cantante panameño continúa sorprendiendo por el estado de su voz. Sin recurrir a segundas voces para reforzar las interpretaciones, mantuvo durante cerca de dos horas el mismo color vocal que ha caracterizado su carrera, demostrando que la experiencia puede convivir con una notable capacidad interpretativa.
El concierto apostó por la música como principal protagonista. Sin excesivos discursos entre canciones, Blades prefirió que fueran las composiciones las que hablaran por él. El público respondió bailando desde los primeros compases, convirtiendo la Plaza de España en un gran punto de encuentro para la comunidad latina residente en Andalucía y para numerosos aficionados llegados desde distintos puntos de España.
Entre los asistentes volvió a destacar la presencia de ciudadanos procedentes de Venezuela, Colombia, República Dominicana, Panamá y Honduras, además de representantes de las comunidades mexicana, salvadoreña, guatemalteca, peruana, boliviana y argentina, reflejando el carácter multicultural que acompaña a los grandes conciertos de música latina celebrados en Sevilla.
Uno de los instantes más emotivos de la noche llegó con la interpretación de uno de los temas que inmortalizó Héctor Lavoe. Mientras sonaba la canción, las pantallas proyectaron una fotografía de ambos artistas durante los años setenta, un gesto que despertó una evidente emoción tanto en el escenario como entre el público y que recordó una de las asociaciones más importantes en la historia de la salsa.
La dimensión social de la obra de Rubén Blades volvió a ocupar un lugar central durante el recital. «Plástico» sonó con la misma vigencia que cuando fue publicada, manteniendo intacta su crítica a la superficialidad, el consumismo y las apariencias. Décadas después de su composición, el mensaje continúa dialogando con la realidad contemporánea, una de las razones por las que Blades sigue siendo reconocido internacionalmente como uno de los grandes compositores de la música latinoamericana.
El repertorio también reservó espacio para varias composiciones del histórico álbum Siembra, grabado junto a Willie Colón y considerado una obra fundamental dentro de la historia de la salsa. Más allá del éxito comercial alcanzado por aquel trabajo, sus canciones representan el testimonio artístico de una generación de músicos latinos que encontró en Nueva York un espacio para construir una identidad cultural propia y dar voz a las experiencias de miles de migrantes.
Aunque anunció al comienzo del concierto que reduciría las intervenciones habladas para aprovechar al máximo el tiempo disponible, Blades encontró espacio para contextualizar algunas de sus composiciones. Especialmente significativa resultó la interpretación de «Ojos de perro azul», durante la cual recordó el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en el estado mexicano de Guerrero, reafirmando el compromiso social y político que ha acompañado buena parte de su producción artística.
El cierre llegó con «Pedro Navaja», una de las canciones más influyentes del repertorio latinoamericano contemporáneo. Cada estrofa fue coreada por un público que convirtió el desenlace del concierto en una auténtica celebración colectiva, confirmando la vigencia de un relato musical que continúa emocionando a distintas generaciones.
La actuación de Rubén Blades en Icónica Santalucía Sevilla Fest dejó la sensación de asistir a un concierto donde la calidad musical, la reflexión social y la cercanía con el público convivieron de manera natural. Un aniversario celebrado sobre el escenario, rodeado de una banda excepcional y de una audiencia que respondió con respeto, entusiasmo y gratitud a uno de los grandes referentes de la música en español.
Gabri Alejo






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